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Por lo que se ve ya tenemos más que asumido que, aunque no sea una fiesta nuestra, con Halloween llegan los niños pidiendo caramelos y dulces, y yo siempre estoy preparada para ese tipo de eventualidades. En esta ocasión me animé y además de las típicas, y ya acostumbradas por mi parte, bolsitas llenas de chuches añadí una bandeja de galletas para ir repartiendo de una en una a los niños que vinieron. La verdad es que las galletas estaban riquísimas y como no vinieron demasiados niños me llegó para darme un atracón posterior durante varios desayunos, sí, soy golosa y me encantan las galletas caseras, qué le vamos a hacer, nadie es perfecto, jejejeje.
Pues nada, vamos allá con la receta que no tiene mayor misterio que unas galletas de mantequilla y la paciencia de adornarlas con un poco de imaginación y fondant blanco (comprado).
Ingredientes:
- 250 gr. de mantequilla (un paquete entero) a temperatura ambiente
- 2 huevos
- 1 taza de azúcar blanca
- 1 sobre de azúcar vainilla o una cucharadita de esencia de vainilla
- 5 tazas de harina (para las galletas uso la harina normal)
- Hay quien le da un toquecito de canela a estas galletas pero yo prefiero que sepan a vainilla.
Para la decoración:
- Gotas de chocolate (yo uso las del Lidl que además tienen un piquito por un lado para clavarlas mejor en la masa)
- Fondant blanco
Preparación:
Mezclar todos los ingredientes, amasar, estirar con el rodillo dándole el grosor que deseemos y recortar las figuras aplicando las formas que queramos.
Para las momias usé el cortador redondo tal cual y coloque dos gotas de chocolate clavadas en la galleta a modo de ojos.
Para las calaveras usé el mismo cortador redondo pero achatando a mano a la altura de la mandíbula cada galleta una vez cortada. También hice lo del chocolate para los ojos.
Para los dedos de bruja no usé cortador, simplemente hice un rollo alargado y no demasiado grueso, corté la medida de largo que quería y le hice marcas con el revés de un cuchillo para simular los nudillos y la parte plana de la uña.
Al horno a 180º durante unos 15-20 minutos con calor arriba y abajo, lo justo para que empiecen a estar doradas pero que no cojan mucho color, vamos, que queden un pelín pálidas, aunque eso va en gustos y a mí me salieron más y menos pálidas porque las hice en dos tandas.
Se dejan enfriar y luego se decoran con el fondant blanco bien estirado con el rodillo que no quede demasiado grueso y pegado en la galleta con un poquito de agua (basta con humedecer el lado del fondant que va a la galleta).
Mis notas:
Si cambias la esencia de vainilla por esencia de ron te quedarán unas galletas para adultos exquisitas.